No
tengo hipoteca, no tengo dueño.
No
tengo coche, no me conducen.
No
tengo título, no me admiran.
No
tengo bienes, nadie me envidia.
No
tengo grupo, nadie me retiene.
No
tengo deseos, nada me ata.
No
tengo sexo, nadie me entiende.
No
tengo futuro, soy dueña del hoy.
No
tengo resentimiento, nadie me inquieta.
No
tengo deudas, nadie me persigue.
No
tengo dioses, nadie me condena.
Soy
demasiado mayor para estas cosas,
por
eso soy obscenamente feliz.
-Begoña Abad-
Antología
"Diez años de sol y edad" Ed. Pregunta.
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