Dones i poetes que escriuen per a recordar-nos qui sóm i d’on venim. I també, és clar, qui són, d’on venen aquestes dones que un dia van decidir escriure perquè tot estava per fer, encara que no sempre fóra possible.

GLOBOS



Desde Navidad viven con nosotros,

estos animales-almas ovalados,

que cándidos y claros,

ocupan la mitad del espacio,

moviéndose y frotándose en la seda

invisible del aire que los impulsa,

dan un chillido y estallan

cuando se les embiste,
 
otras veces se deslizan y reposan, apenas temblando.

Bagre amarillo, pez azul

¡como las lunas extravagantes con las que convivimos

en vez del muerto mobiliario!

petates, paredes blancas

y estos viajantes

globos de aire fino, rojo, verde,

deleitando

el corazón como un deseo o libres

pavorreales bendecidos

sobre la vieja tierra con una pluma

golpeando metales estrellados.

Tu pequeño

hermano hace sonar

su globo como el chirrido de un gato.

Parece ver

en el otro lado de esto, un divertido mundo rosa que podría comerse,

él muerde,

luego se sienta

de espaldas al jarro grasiento

contemplando el mundo claro como el agua.

Un rojo

jirón en su pequeño puño.

                                       (5 de febrero de 1963)

SYLVIA PLATH

Traducción del inglés: Mario Bojórquez



Amigo íntimo

Y, con todo, ya veis, no tengo miedo.
Lo tuve, sí, lo tuve cuando era
la luna un círculo de luz helada,
el agua una llamada irresistible,
los árboles un grito monstruoso
de la tierra, y mis manos un extraño
temblor. Hoy no. Estoy libre, estoy atenta
a mis propias pisadas, que no evitan
tropezar con los huesos esparcidos
de la desolación que me rodea.

Estoy casi contenta de irme lejos,
acarreo abundancias abusivas,
enseres inservibles, semilleros
que tienen que brotar por el camino…
El miedo era un hermano muy pequeño
que había que cuidar de que pudiera
caerse y añadirse hasta volverse
un pánico feroz, era una leve
suavísima ternura, tan querida,
que había que cubrir hasta asfixiarla
para que no creciese más. (Su muerte
se duerme aquí en la mía de algún modo).

No tengo miedo, y por lograr ahora
la paz, me voy sin él. (Dadle una tierra
benigna a su cadáver, casi el mío).

Ya veis, por no tener, ya ni siquiera
tengo a mi amor de siempre, al pobre miedo
que tan fiel compañía dio a mi vida.

María Beneyto
 «Casi un poco de nada», 2000
Poema inclós en: «María Beneyto -Poesía completa» (1947-2007)
Ed. Ayuntamiento de Valencia.


XXIV

Jo sóc aquesta dona que mira sense veure
el perfil de les coses amb un posat absent,
que matineja o vetlla, escapant-se del jeure
perquè el llit flajel·la l'ossada decadent.

Jo sóc aquesta lluita de rebel·lia i deure
que, nòmada per força, desarrelada, sent
el desig indomable de trobar un lloc on seure
sobre la terra amiga que despentina el vent.

Jo sóc aquesta dona que, decebuda i lassa,
se sent insatisfeta de cada hora que passa
i tem i desconfia de l'hora que vindrà;

que es troba les mans buides, que es troba les mans fredes,
i cerca en el silenci dels camps i les arbredes
la pau que ha de donar-li el coratge per demà.

CARME GUASCH

"Vint-i-cinc sonets i un dia". Olot: Aubert, 1978



FOSAS



                (Memoria histórica)

No dejéis que el silencio, como fría argamasa,
apague la memoria de aquellos que quedaron
hundidos en la tierra, en la linde del alba.

No dejéis que sus huesos, pulidos por el barro
permanezcan secretos. Izadlos como antorchas,
coronad con sus llamas el fuego que tuvimos
cuando todo era espanto, cuando todo era sombra.
Ellos fueron su amparo, su razón, su sentido.

Recobradlos. Traedlos hasta nuestro presente.
Dad al aire sus nombres como ramas crecidas
en la entraña secreta. Recordad que nos dieron
claridad y conciencia. 

No dejéis que la muerte
señoree el olvido ni su luz aterida
pues de ella crecimos. Somos sólo su efecto.

Angelina Gatell

«Noticia del tiempo» (Cien sonetos de ayer y de hoy)
Prólogo de Manuel Rico
Ed. Bartleby – Colección Poesía 2004


Imatge: xarxa

GENERACIÓN

                                                                                                        A mi hermano


Nada está hecho y ya nosotros
abandonamos la tarea.
Más que luchar, hemos soñado.
De nuestros sueños poco queda.

Más que cantar, es el silencio
nuestro destino y nuestra meta.
Más que vivir hemos pasado
sobre el cansancio de la tierra.

Más que sembrar, hemos dejado
henchido el cuerpo de tristeza.
Más que morir, hemos vivido
con tanta oscura muerte a cuestas.

Más que llorar, hemos sufrido
nuestra gran lágrima secreta.
Más que los hierros, es la noche
la interminable cárcel nuestra.

Más que el dolor, es la amargura,
el fruto cruel de la impotencia.
Más que trazar nuestro camino
es el camino el que nos lleva.

Desde el principio comprendimos
que era imposible la luz nueva.
Sombras tan solo, se apagaba
nuestra hermosura en la tiniebla.

Angelina Gatell

«Las claudicaciones» – 1969
Reedición en 2010 – Editorial Torremozas
Recogido en: «En Soledad, con ella» – (Antología 1948-2015)
Prólogo de Manuel Rico
Bartleby Editores 2015.

Imatge: María Tudela

ESTÁ PERMITIDO

Encontrar la pasión que nos haga madrugar.
Que la gratitud se instale en cada esquina.
Querernos como somos,
llevar un pueblo adentro y tener una historia.
Celebrar cada instante como si fuera el primero.
Cantar en la ducha y en todas partes.
El lenguaje de lo sutil,
mirarse a los ojos y querer sin poseernos.
Caminar despacio, comer despacio, amar despacio.
Poner la nota creativa en lugar de poner la otra mejilla.
Decir no (o sí) cuando lo que está en juego es el alma.


Martha Elena Hoyos


Hombrecitos

Hombres que me atan, me limitan,
que sólo sumisa me hacen hueco
en sus menguantes vidas, sus anchas camas
y en sus estrechas mentes.

Hombrecitos que se resisten a mirarme
guerrera y poderosa,
capaz de superarles en limpia competencia
sin trampa ni cartón.

Aquí vengo, hombrecitos,
a enseñar mis heridas entre estas cuatro letras
que superan barreras y alzan las alfombras
donde se esconde el miedo
a la alta nobleza de un juego limpio.
Aquí mis armas, aquí mi don de la belleza.

Hombres de talla noble, exijo, porque nobleza doy.
Hombres, que no se midan subidos a pobres pedestales
que el barro de la historia les regaló, quiero
y quiero mucho y quiero bien.

Que llego tarde, cansada de esperar mi turno,
que llego lenta de saltar sus obstáculos,
pero llego cargada del implacable poder
de la paciente espera que me ha hecho fuerte
y alzada sobre mi justa lucha,
más bella que nunca el alma
que, quieran o no, compartimos.

Mi soledad, como aliada durante largas vidas,
es mi bandera ahora, más poderosa,
más llena de esperanza, al aire.
No me detengas que llego firme
y la elegí a ella por compañera.

-Begoña Abad-

Imatge: Kasia Derwinska

Bajo una pequeña estrella


Imatge: Kasia Derwinska

Que me disculpe la coincidencia por llamarla necesidad.
Que me disculpe la necesidad, si a pesar de ello me equivoco.
Que no se enoje la felicidad por considerarla mía.
Que me olviden los muertos que apenas si brillan en la memoria.
Que me disculpe el tiempo por el mucho mundo pasado por alto a cada segundo.
Que me disculpe mi viejo amor por considerar al nuevo el primero.
Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa.
Perdonadme, heridas abiertas, por pincharme en el dedo.
Que me disculpen los que claman desde el abismo el disco de un minué.
Que me disculpe la gente en las estaciones por el sueño a las cinco de la mañana.
Perdóname, esperanza acosada, por reírme a veces.
Perdonadme, desiertos, por no correr con una cuchara de agua.
Y tú, gavilán, hace años el mismo, en esta misma jaula,
inmóvil mirando fijamente el mismo punto siempre,
absuélveme, aunque fueras un ave disecada.
Que me disculpe el árbol talado por las cuatro patas de la mesa.
Que me disculpen las grandes preguntas por las pequeñas respuestas.
Verdad, no me prestes demasiada atención.
Solemnidad, sé magnánima conmigo.
Soporta, misterio de la existencia, que arranque hilos de tu cola.
No me acuses, alma, de poseerte pocas veces.
Que me perdone todo por no poder estar en todas partes.
Que me perdonen todos por no saber ser cada uno de ellos, cada una de ellas.
Sé que mientras viva nada me justifica porque yo misma me lo impido.
Habla, no me tomes a mal que tome prestadas palabras patéticas y que me esfuerce
después para que parezcan ligeras.


Wislawa Szymborska


«Hasta aquí» 2009. (Darrer poemari publicat postumament)
Traducció d´Abel Murcia i Gerardo Beltrán.
Bartleby Editores. Madrid 2014




Poema original en polac:

«Są tacy, którzy»


Są tacy, którzy sprawniej wykonują życie.
Mają w sobie i wokół siebie porządek.
Na wszystko sposób i słuszną odpowiedź.

Odgadują od razu kto kogo, kto z kim,
w jakim celu, którędy.

Przybijają pieczątki do jedynych prawd,
wrzucają do niszczarek fakty niepotrzebne,
a osoby nieznane
do z góry przeznaczonych im segregatorów.

Myślą tyle, co warto,
ani chwilę dłużej,
bo za tą chwilą czai się wątpliwość.

A kiedy z bytu dostaną zwolnienie,
opuszczają placówkę
wskazanymi drzwiami.

Czasami im zazdroszczę
– na szczęście to mija.

Amb els 18 acabats de complir,
un cos d’adolescent recentment estrenat i
els paradisos artificials acabats de descobrir,
tant em fa que rebente el món d’una explosió i
sortim tots disparats per l’aire com si fóssim
avionetes de paper.
Tant em fa imaginar-me esmicolada en un
carrerany humit un dia qualsevol, entre setmana,
compartint espai amb els ossos d’un peix mal
rossegat o amb botelles buides de vi barat.
Al capdavall, res no alterarà el final del meu guió
ni em lliurarà de convertir-me en una pila de cendra
ressolant pels claveguerams de la ciutat.
Ara mateix no m’importa en quin sentit gire
el món ni a quina velocitat s’atansen les
catàstrofes si l’abril d’aquesta tarda no deixa
empremta en el rostre dels teus ulls.
Avui a Bàssora un raig de sol pinta el fons del
llenç on mil bombes rompen els indicis
d’una vida en calma,
i val la pena, creu-t’ho, veure aquesta joia
enmig d’una catàstrofe humana.
Acumule la sang que regalima pels viaranys
cecs per la tempesta d’arena i en faig tinta per als
mots que ara m’esforce per escriure’t.
Imagina’t per un moment que la truita tomba,
que tu i jo som una d’aquestes persones anònimes
condemnades a morir amb la pólvora d’un pallasso desolat.
Què en faríem?
No m’expliques les notícies de la premsa que
surten cada dia al diari d’un país que ja no és nostre.
No vull sentir cap bajanada nostrada d’uns polítics assassins
que no escolten les parles de les seues gents.
Ara mateix no m’importa res,
ni les bombes que cada cinc segons maten un poeta de l’Irak,
ni les dones violades per cantonades humides de qualsevol ciutat,
ni els cinc poderosos que impregnen la misèria al Tercer Món,
ni la corrupció dels professors que em suspenen els exàmens,
ni el veí que s’ha tirat des d’un cinqué pis sense paracaigudes,
ni el milió de nenes que cada any cauen en la prostitució,
ni l’home que creu que el món només és conjugable en verbs masculins,
ni la Coca-cola desbravada i calenta que quedava a la nevera,
ni els palestins condemnats a no conéixer el mot llibertat,
ni la dona amb el discurs sobre la pau més bella del món,
ni la Fuga de la mort de Celan,
ni les lapidacions de milers d’Amines,
ni les exquisides drogues a contraban,
ni la manipulació dels mitjans de comunicació,
ni la dona de l’amic de ma mare que ha marxat amb un nen de dinou anys,
ni els deures que tenia per demà,
ni la gent que creu que encara hi ha alguna cosa per la qual val la
pena ser-hi i confia en que, sota la merda, s’amaguen indicis de vida.
Res.
I, tanmateix...

Àngels Gregori-



Imatge: María Tudela


EL POEMA FLOTANT, SENSE NÚMERO

Passe el que passe entre nosaltres, el teu cos
gojarà el meu -el teu fer l'amor
tendre i delicat, com la mig arrissada fronda
de la falguera cap de violí als boscos
acabats de rentar pel sol. Les teues viatjades i generoses cuixes
entre les quals tota la meua cara s'ha extasiat i extasiat
-la innocència i la saviesa de l'indret que hi ha trobat la meua llengua
-la bellugadissa i insaciable dansa dels teus mugrons en la meua boca
-el teu palp en mi, ferm, protector, recercant-me,
la teua forta llengua i els teus fins dits
arribant on feia anys que t'esperava
dins de la meua humida i rosàcia cova -passe el que passe, açò és.


-Adrienne Rich-

Traducció : Isabel Robles i Encarna Sant-Celoni Verger